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martes, 19 de junio de 2012

Mis predicciones

1. Rescate duro a España en pocos días.
2. La troika saca a Rajoy del gobierno a lo Berlusconi.
3. Gobierno de unidad nacional
4. Aznar o Felipe, presidente del Gobierno
5. Duran i Lleida, ministro (diría que de Familia, pero quizá me pillo mucho los dedos)
6. Recortes duros y generalizados.
7. Los ciudadanos tragan

Para que no digáis que no me mojo. Todo por escrito. Ahora os dejo con mi maestro en esto de las predicciones, mi guía, mi gurú, el gran Sandro Rey.

jueves, 14 de junio de 2012

Ante el chantaje y la amenaza, alegría ciudadana

"Pero si no obedeces la voz de Jehová, tu Dios, y no pones en práctica todos sus mandamientos y normas que hoy te prescribo, vendrán sobre ti todas estas maldiciones: Maldito serás en la ciudad y en el campo. Maldita será tu canasta de frutos y tu reserva de pan. Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tus tierras, los partos de tus vacas y las crías de tus ovejas. Maldito serás cuando salgas y maldito también cuando vuelvas.
 (...)
Jehová hará venir contra ti de un país remoto, como un vuelo de águila, a un pueblo cuya lengua no entenderás. Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño. Devorará las crías de tus ganados y los frutos de tus cosechas, para que así perezcas, pues no te dejará trigo, ni vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas y de tus ovejas, hasta acabar contigo. Te asediarán en todas tus ciudades, hasta que caigan en todo tu país las murallas más altas y fortificadas en las que tú ponías tu confianza. Quedarás sitiado dentro de tus ciudades en todo el país que te da Jehová, tu Dios. "

Deuteronomio (Dt 28,15-69)




No nos acabamos de recuperar del rescate que el Gobierno español ya lleva seis días sin llamar por su nombre, cuando ahora tenemos que asistir a las impresentables amenazas de la UE ante las elecciones griegas de este domingo 17 de junio, tratando de atemorizar a los electores griegos con maldiciones como el tan temido corralito o el cierre del espacio Schengen si apuestan por la salida del euro o por partidos "radicales" que pongan en cuestión el sagrado Pacto de Estabilidad europeo.

Estamos tan desbordados por los acontecimientos que estamos viviendo que estamos perdiendo la perspectiva y nos estamos olvidando de lo fundamental: la UE se creó para acabar con siglos de conflictos bélicos en Europa y para procurar un espacio de democracia y respeto por los derechos humanos que asegurara el progreso de sus ciudadanos. Al menos, quiero creer que se creó para esto. Actualmente estamos ante una organización supranacional que, en cinco años, no ha sabido (o no ha querido) solucionar los importantes problemas que están sufriendo muchos de sus miembros, que llevan esos mismos cinco años aplicando sus recetas sin ningún éxito, y que se permite el lujo de amenazar a Grecia y a todos los ciudadanos europeos si, como apuntan los sondeos, el 17J otorga una mayoría de votos al partido de izquierdas Syriza. 

Ante estos hechos impresentables, que alejan cada vez más a la UE de esa Europa de los ciudadanos que debería ser un modelo de protección social para el mundo, tres recordatorios básicos pero esenciales y que, ante todo lo que se avecina, conviene no olvidar:

1. Europa pertenece única y exclusivamente a sus ciudadanos y son políticos como Angela Merkel, Silvio Berlusconi, Nicolas Sarkozy, Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero quienes dan muestra día a día de su anti-europeísmo. No dejemos que nadie en las élites dominantes nos den lecciones de europeísmo. La Europa que ellos defienden es aquella para la que el principio fundamental es que los acreedores (grandes bancos alemanes y franceses, fundamentalmente) cobren sus deudas. No es nuestra Europa, pero no somos antieuropeístas. Ni un chantaje con esto, por favor.

2. Al igual que Europa es nuestra, también son nuestras sus fronteras y ningún autoproclamado garante de las esencias europeas puede amenazar con cerrar el espacio Schengen si los ciudadanos europeos votamos lo que, según ellos, no debemos. El derecho a la libre circulación es un derecho fundamental y básico reconocido en los tratados europeos y no puede vulnerarse por una cuestión meramente económica. El impago de la deuda por cualquier Estado miembro de la UE es un asunto que, en su caso, incumbirá a los acreedores de esa deuda y en ningún caso puede implicar la toma de decisiones propias de un estado de excepción.

3. Si Grecia decide salir del euro, ¿estará la UE en condiciones de exigirle un corralito en su sistema bancario? ¿En base a qué legislación? ¿También quiere esta UE imponer actuaciones a miembros que han salido del club? Quiere pero no puede. Lo que sí puede es inyectar miedo a la población para que no se salga del redil y vote como es debido, a los de siempre, a los que gobiernan como Dios manda y llaman al pan, pan, y al vino, vino. Basta también de amenazas pueriles, por favor.

Hechas estas tres puntualizaciones, que me parecían importantes, dejo un rayo de esperanza ante la posible victoria de Syriza en las elecciones griegas. Si consiguen ganar, gobernar y poner en marcha una auditoría de la deuda griiega para no pagar aquella que se considere ilegítima, tengo la esperanza de que ese discurso empiece a propagarse por la UE y sus ciudadanos exijan lo mismo en sus respectivos países. Porque no nos merecemos esta UE y porque por supuesto que una mucho mejor es posible.

Os dejo con un cartel de la genial campaña electoral de Syriza para estas elecciones donde se lee "17 de junio de 2012. El día en que desaparecieron los dinosaurios". Salud y así sea!

domingo, 29 de enero de 2012

A España ya no le interesa esta UE

Razones por las que a España ya no le interesa seguir en esta UE:

- Una Unión donde se fijan estrictos "criterios de convergencia" basados en la obsesión por el déficit público de los postulados neoliberales, pero donde no se establece como contrapartida la existencia de una fiscalidad europea y una deuda pública europea, mecanismos destinados a que todos los Estados miembros respondan por todos de manera solidaria, no es una verdadera Unión, sino una moneda única al servicio de la especulación y los poderes financieros.

- Una Unión Europea capaz de proponer a Grecia que todos sus ingresos tributarios deben ir destinados al pago de su deuda y que puede enviar delegados para vetar partidas de su gasto público no es una Unión basada en la cesión voluntaria de soberanía en aras del progreso de sus ciudadanos, sino una dictadura ideológica basada en unos postulados que han demostrado ser nefastos para solucionar la crisis que estamos viviendo.

- Un Banco Central Europeo obsesionado con controlar la inflación sin importarle los problemas que supone la especulación descontrolada con la deuda soberana de sus Estados miembros, no es un verdadero banco central, sino un cómplice de dicha especulación. Desde luego, su actuación dista mucho de la que están desarrollando los que serían sus homólogos en el mundo: la Reserva Federal estadounidense, el Banco de Inglaterra o el Banco Central japonés, que con sus compras de deuda masivas están ayudando a sus respectivos países a salir de la crisis mucho mejor que nosotros.

- Una Unión Europea de 27 miembros (17 en la eurozona) supeditada única y exclusivamente a los criterios establecidos por uno de ellos, Alemania, no es una Unión, es una Sumisión. Los criterios alemanes pueden ser perfectamente válidos para ellos pero no tienen por qué serlo para todos los países periféricos de la Unión, cuyas economías son muy diferentes a la alemana. En todo caso, y ya que los citados criterios de Maastricht fueron firmados allá por 1992 (craso error del que vienen todos estos lodos), los países periféricos pueden comprometerse a cumplirlos siempre que haya una contrapartida clara: la emisión de deuda pública europea por parte del BCE. Alemania se niega porque no quiere pagar más intereses de los que paga actualmente (incluso a veces les pagan a ellos), pero en eso consiste una Unión, en la solidaridad entre sus miembros. Esta exigencia tiene que ser planteada inmediatamente por cualquiera de los países que más están sufriendo esta crisis en la UE: Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y también, por supuesto, España.

- Integrarse en una Unión obsesionada hasta la locura con la competitividad perdiendo tu moneda nacional implica que, para competir, no podrás recurrir a la socorrida devaluación de tu moneda, que abarata tus exportaciones y te permite competir mejor en los mercados internacionales. ¿Qué les queda entonces a países como España para competir? Abaratar sus costes empresariales, es decir, reducir salarios y contribuciones sociales de las empresas.

- Una Unión capaz de exigir a sus Estados miembros que constitucionalicen el "déficit cero", haciéndoles introducir en sus Constituciones nacionales una cláusula netamente ideológica (y que en España no va a traer más que problemas futuros para sus ciudadanos) es una organización alejada de los postulados democráticos y de defensa del progreso humano en que, quiero pensar, se basó su fundación.

- Una Unión que defiende a sus bancos por encima de sus ciudadanos debería ser disuelta mañana mismo.

martes, 12 de julio de 2011

Basta de bromas

Asistimos estos días al lamentable espectáculo de ver cómo los "mercados", que podíamos mejor denominar especuladores carroñeros (no son otra cosa), se recrean en desmantelar la Unión Europea a base de forzar impagos en varios de sus Estados miembros subiendo la presión sobre su deuda soberana. No creo que nadie dude de que estos mecanismos, que tan sólo buscan la máxima ganancia aún a costa de hundir países enteros (y con ello, a sus ciudadanos), no tienen límite y no parararán de tensar la cuerda hasta que alguien dé un puñetazo en la mesa. La situación está deviniendo demasiado grave como para que la UE no adopte de una vez una posición común seria, que refuerce a la Unión y al euro y que frene de una vez esta espiral absurda. La integración política y fiscal de la UE debe reforzarse tras esta crisis, hay demasiadas cosas en juego y gobiernos pacatos como el alemán, el holandés o el finlandés, que no cesan de boicotear los acuerdos del Eurogrupo, deben poner por delante de sus intereses nacionales la defensa de la UE, porque unidos somos mejores y más fuertes.

Es intolerable que países soberanos se vean sometidos a los vaivenes que provocan cada semana tres agencias de calificación, léase Moddy's, Standard and Poor's y Fitch, que juegan a subir y bajar la nota de los países según tenga el ánimo el incompetente empleado de turno que aprieta la tecla correspondiente. Digo incompetente porque está demostrado que estas mismas agencias no supieron prever el hundimiento de Lehman Brothers, que tan lejano parece ahora y que fue uno de los gérmenes de todo lo que sucede hoy. ¿Quién califica a las agencias de calificación?

¿Alguien recuerda que hace 10 o 15 años se hablara de estas agencias? Hoy todos los telediarios abren día sí y día también con la nota que Moody's pone a la deuda española, y los países tiemblan ante una posible bajada en la calificación. Esto, si no fuera por las consecuencias directas sobre los ciudadanos que ya estamos sufriendo, no podría povocar más que risa. ¿Tres empresas privadas, además de capital estadounidense, controlando el comportamiento de toda la Unión Europea y favoreciendo con ello el auge de los especuladores que acuden a la sangría como buitres a la carroña? ¿Hasta cuándo se va a tolerar esto? Por favor, acabemos con esto de una vez y creemos mecanismos serios de calificación a nivel europeo y controlemos a estas agencias que están jugando con cosas demasiado serias.

Y también empecemos a pensar que no es tan grave no pagar la deuda, México o Argentina ya lo hicieron en los 90 e Islandia lo ha hecho hace escasos meses. Como ciudadanos europeos nos corresponde movilizarnos y exigir a nuestros países que no pasen por el aro de este juego que ya apesta. Y que no nos vendan que no queda otra: que nos pregunten en referéndum si queremos hacer frente a esa deuda, que nos pregunten de dónde queremos que se financie el Estado, que nos pregunten si queremos seguir aportando fondos públicos a entidades financieras.

¡Basta de tomaduras de pelo! ¡Quitémonos miedos de encima, el planeta seguirá girando aunque nuestros Estados no puedan hacer frente a sus deudas! ¡Los que no seguirán girando en esta rueda de avaricia y desvergüenza son los cuatro mangantes que la están provocando!

martes, 5 de julio de 2011

¿Dónde está la UE?

Hoy, la creación de la Unión Europea en los años 50, puede parecernos algo lejano, cuando Alemania y Francia decidieron crear una Comunidad Económica destinada a favorecer el comercio del carbón y el acero, y de paso inaugurar una nueva de etapa de amistad entre las dos grandes potencias continentales, tras años de fatal desencuentro. Posteriormente cada vez más países se fueron uniendo al proyecto europeo, convencidos de sus grandes ventajas políticas y económicas, así como de su categoría de proceso histórico e imparable en un continente tristemente marcado en su historia por los conflictos bélicos. Así, la inicial Comunidad Europea fue creciendo, se transformó en la actual Unión Europea y, aunque siempre se incidió más en la integración económica de sus miembros (no es fácil renunciar a la soberanía nacional), también se fueron logrando avances, aunque menores, en el plano político, como la creación de una política exterior común o el cada vez mayor poder normativo del Parlamento Europeo. También se instituyó como un "club" defensor de los derechos humanos, que exigía una larga serie de requisitos en este ámbito a todo Estado que quiera entrar a formar parte de él, además, por supuesto, de todos los requisitos económicos hoy tristemente de actualidad.

En este tiempo de creciente influencia y optimismo del proyecto europeo, muchos países manifestaron su deseo de ingresar en la Unión, especialmente los de la antigua órbita soviética, que veían en la UE, por un lado, una oportunidad de modernizar sus economías y sistemas políticos y, por otro, un retorno a la vieja Europa de la que tanto tiempo habían estado separados por aquel telón de acero que ahora nos parece tan lejano.

Hoy, sin embargo, la Unión aparece ante el mundo más lánguida que nunca, desintegrada por unas, cada vez más, conservadoras y timoratas políticas internas de los Estados, que ante la incertidumbre que vive el planeta, prefieren el "sálvese quien pueda" a proseguir avanzando en un proyecto europeo en el que ya parecen no creer. El error de esta actitud, en mi opinión, parte de la absurda centralidad que hoy en el mundo se otorga a la economía, dejando de lado otros ámbitos de nuestra existencia mucho más importantes. Como ya he manifestado en entradas anteriores, la UE es el espacio geográfico del mundo donde se garantiza una mayor protección social a sus habitantes y supone todo un modelo a exportar y no a desmantelar, porque es fruto de lo mejor del espíritu humano, de la cultura ilustrada y de los derechos humanos. ¿Cuál ha sido entonces el error de la UE? Pues precisamente no exportar este modelo.

Un ejemplo es muy claro: Turquía. Este país, que es miembro asociado de la UE desde 1965, empezó las negociaciones para su adhesión plena en 2005. Tras sucesivas trabas y posposiciones de plazos, hoy esa adhesión parece más lejana que nunca y son muchos los turcos que, recordando su orgulloso pasado imperial, manifiestan que, puesto que Europa no los quiere, Turquía ya no necesita a Europa (y menos ahora que el país se está convirtiendo en una potencia regional en Oriente Medio, con criterio propio en política exterior y tasas de crecimiento económico que enrojecerían a cualquier país "occidental"). La UE no puede escudarse en la falta de cumplimiento de requisitos económicos, porque el AKP (partido islamista en el gobierno que recientemente ha revalidado su mandato), pese a sus muchos defectos en otros ámbitos, en este ha hecho los deberes a la perfección. Ni siquiera puede aducir falta de avances en la protección de los derechos humanos, donde, pese a que siguen existiendo problemas, la situación nada tiene que ver con la de hace veinte años. ¿Cuál es, pues el problema? Pues yo diría que son dos: la población y la religión.

Efectivamente, ni a Francia ni a Alemania les hace gracia que un país que les supera en población les superara, por ende, en representantes en las distintas instituciones europeas y, por tanto llegara a tener la misma influencia que ellos. Tampoco les hace mucha gracia un posible éxodo migratorio turco hacia otros Estados miembros una vez conseguida la adhesión. Sin embargo, y es una opinión personal, llegado el caso podrían llegar a soslayar estos "problemillas", pero no otro que consideran mucho peor: el hecho de que el 99% de la población turca sea musulmana. En no pocas ocasiones hemos oído al Papa manifestar su idea sobre las raíces cristianas de Europa y, por consiguiente, su existencia como un club cristiano. Tampoco deja de ser curioso que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (que no es un órgano de la UE, pero sí es "europeo") haya fallado recientemente a favor de que Italia mantenga los crucifijos en las escuelas públicas mientras también ha admitido la prohibición del velo musulmán en espacios públicos en Turquía y Francia. ¿Coincidencia?

Si aún hay tiempo para ello, en mi opinión nada podría favorecer más la democracia en todo el Oriente Medio y los países árabes que la adhesión de Turquía a la UE, que además supondría la integración de uno de los países más dinámicos, jóvenes y políticamente influyentes de la zona mediterránea. Frente a estas ventajas que parecen obvias, Europa una vez más se refugia en prejuicios nacionalistas y cortoplacistas y, sin darse cuenta, sigue perdiendo influencia en el mundo.

Pocos acontecimientos tan lamentables han ocurrido en lo que llevamos de 2011 como la artrósica inactividad de la UE ante las revueltas árabes que se sucedieron desde febrero. Los distintos gobiernos europeos, de los que formaban parte ministros acostumbrados a veranear en los palacios de Ben Ali o Mubarak, no sabían qué cara poner ante las inapelables manifestaciones ciudadanas que reclamaban aquello de lo que la UE se precia: sistemas democráticos para sus países. Finalmente, una vez más, tuvo que ser EEUU, con escasos intereses en la zona, quien empujara a los viejos países europeos a que se movieran, decretándose una acción militrar en Libia que aún hoy perdura, pero permitiendo baños de sangre en Siria o Bahrein, en casos exactamente iguales al libio. La imagen es, de nuevo, la de esa realpolitik que tanto daño hace al mundo, y que lleva a unos gobiernos de ser adalides de los derechos humanos a amigos íntimos de sátrapas de una semana para otra.

Frente a toda esta situación, haría falta un reforzamiento de la UE como espacio de integración política, eso que se ha dicho tantas veces pero que nunca es inútil repetir: lograr una UE de los ciudadanos y no de los mercados. Porque Europa se ha equivocado muchas veces a lo largo de su historia, y quizá hay muchas cosas de las que debamos arrepentirnos, pero también hemos creado cosas muy positivas para la Humanidad, como nuestro sistema de redistribución de la riqueza, del que debemos sentirnos orgullosos y no dejar que se desmantele sin más. La raíz de toda la crisis que estamos viviendo radica en que "no somos competitivos". ¿Pero aún hoy alguien se cree que podemos llegar a competir con China o India, países donde los más mínimos derechos sociales no son respetados? Por supuesto que no. Por eso, tanto o más importantes que nuestras movilizaciones en Europa, lo son las que se han empezado a ver en China de ciudadanos reclamando sus derechos sociales y laborales. En su fuerza y en nuestra resistencia está el futuro de todos.

Aprendamos del mundo en aquello de lo que nos puedan enseñar, pero enseñemos sobre aquello de lo que podamos estar orgullosos.

Seguimos!