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sábado, 29 de octubre de 2016

¿Por qué esto ya no es como 1978?


 Ya tenemos gobierno y, por primera vez en la historia, sustentado en una gran coalición neoliberal, con dos patas fundamentales, PP y PSOE, y una accesoria, C's, que desaparecerá en breve una vez cumplida su función: frenar a Podemos.

Pero también tenemos otras cosas. Por ejemplo, una ruptura de los grandes mantras que dominaban el discurso político desde la Transición. Uno de ellos es el del consenso, que revestía de prestigio (de manera quizá única en Europa) la laminación de la pluralidad política. Todo acuerdo en favor de la "gobernabilidad", la "estabilidad" o el "interés general" (otros grandes palabros del régimen) era y es loado por los grandes medios de comunicación aunque el mismo implique la desaparición de la disidencia. Desde el 78, como Rajoy se ha encargado de recordar al PSOE en esta última sesión de investidura, PP y PSOE han llegado a grandes "pactos de Estado" que se encargaban de fijar el marco de lo aceptable para el régimen. Hace 10 años solían quedar fuera de ellos minorías que no atemorizaban (al contrario, reforzaban) al régimen: la izquierda abertzale o ciertos ámbitos del independentismo catalán, quedando así el resto (los "demócratas") dentro y definiendo claramente entre los buenos y los malos. La tensión territorial nunca fue un tabú para el R78, y hoy es uno de los escasos resortes que aún le chuta un poco, gracias a la inestimable colaboración del establishment catalán y sus partidos vasallos, CDC y ERC.

El pacto de la Transición se basó en dos desmantelamientos en el seno de la izquierda: el del PCE, llevado a cabo por Santiago Carrillo (se atribuye a Felipe González esa maldad que dice que Carrillo logró en un par de años lo que Franco no consiguió en 40: acabar con el PCE) y el del PSOE, ejecutado por un grupo de jóvenes encabezados por Felipe González, formados en fundaciones alemanas y que liquidaron también en cuestión de dos años al viejo PSOE en el exilio de Llopis y compañía. Hoy, casualmente, González y Carrillo son las dos figuras más reivindicadas por las tres patas de la gran coalición: PP, PSOE Y C's (no se me olvida la ardorosa defensa que hizo Albert Rivera en la primera sesión de investidura del antaño "asesino de Paracuellos"). Santiago Carrillo dijo que sí a todo lo que se le puso sobre la mesa y, como premio, aguantó que le llamaran asesino hasta que murió. Así quiere la derecha española a la izquierda.

Sin embargo, por primera vez en 40 años aparece un partido de izquierda alternativa, Podemos junto a las confluencias, que dice NO. Dice NO, en primer lugar, a un pacto PSOE-C's que pretendía hacer pasar por medidas de "progreso" la subida del SMI en seis euros al mes y no tocar una legislación hipotecaria decimonónica escrita por y para los bancos que nos hace ser la vergüenza de Europa. Por supuesto, también dijo NO al pacto PP-C's, que en lo esencial tampoco se diferenciaba mucho del acordado por el PSOE. Haber dicho sí al primer pacto hubiera supuesto integrar a Podemos en el sistema, proceder a una serie de reformas cosméticas que no inquietaran lo más mínimo a las oligarquías, ejecutar más recortes y cerrar la crisis de régimen que se inició en 2011 con la irrupción del 15M. Un cierre por arriba al estilo de 1978, pues.

No ha sucedido y eso ha llevado a la ruptura de otra costura del régimen, un régimen que se basaba en el falso antagonismo entre PP y PSOE, muy peleados en las formas y, sin embargo, muy de acuerdo en el fondo a la hora de gobernar en favor de los intereses financieros. Al no poder integrar a Podemos, no les queda más remedio que gobernar juntos, quitándose las caretas. El régimen gana tiempo pero pierde aún más cerdibilidad. No hay cierre por arriba porque Podemos lo impide, lo cual, pese a todas las presiones, críticas y al rodillo mediático, es un éxito del que nos tenemos que sentir orgullosos. Se alarga el proceso de fin de época en el que seguimos inmersos pero no se cierra en falso como en el 78.

Como ha dicho hoy Pablo Iglesias en el Congreso, hay una nueva España joven y sin miedo que ya no tolera ser tratada como menor de edad. Que comprende que lo único que tenemos los ciudadanos que no somos millonarios ni rentistas son unas instituciones transparentes que defiendan nuestros intereses frente a los grandes poderes económicos. Esa España ya no lee esos periódicos en papel que se han convertido en gacetillas ridículas donde escriben señores mayores (sí, sobre todo señores, con una prosa muy cipotuda) airados contra el mundo, como en aquella escena de Los Simpson donde el abuelo se quejaba a gritos contra las nubes. Esa España ha leído libros de historia y no le chirría en absoluto que en el Congreso se hable de hechos históricos sufridos en este país como el terrorismo de Estado o la connivencia de la Casa Real con corruptos o golpistas. Y que se hable en serio, con ese "tono" (otro espantajo del régimen) que espanta a los que quieren que en el Congreso se siga hablando con el lenguaje de madera de un salón versallesco. Esa España clama por la igualdad de género y le resulta bizarro un personaje como Rafael Hernando, ese símbolo de la masculinidad de palillo en los dientes y bourbon que recuerda a aquel Saza vestido de guardia civil disparando a un Sol que no salía por donde él esperaba. 

Yo no pertenezco a la generación que hizo la Transición. Nací en 1978, me la encontré hecha. Quizá no tendría la prepotencia de echarles en cara los errores que cometieron (a toro pasado todo se ve más fácil). Lo que no aguanto es que, desde aquella generación (que hoy cobra o está a punto de cobrar su pensión gracias a un ejército de precarios con sueldos de 500 euros) se nos den lecciones de democracia. Siempre lo he dicho, y aquí lo he escrito también: el 23 de febrero de 1981 hubo un golpe de Estado en este país y no salió a defender la democracia a la calle ni Dios. No jodamos, por favor. Sólo les pido un ejercicio de empatía porque, repito, sus pensiones dependen de esos chavales de 20 años que esta noche estaban manifestándose delante del Congreso, no del PP ni del PSOE, que no tendrán ningún reparo (y lo veremos en breve) en empezar a recortarlas, y ya veremos en qué medida.

Sí, hablamos en el Congreso de manera diferente a ustedes, entendemos la politica de manera diferente a ustedes, hemos viajado, hemos emigrado, tenemos amigos en otros países, ganamos sueldos precarios pero hemos aprendido a protegernos y a utilizar nuestros saberes en red. Y en cinco años hemos herido de muerte a un régimen que se pensaba intocable en su prepotencia. Acostúmbrense a nosotros porque queremos gobernar este país.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Show me a hero and I'll write you a tragedy

A los que hayáis visto la miniserie de HBO "Show me a hero" os sonará el título de este post. A los que no, os la recomiendo como todas las demás del gran David Simon. No es que Pedro Sánchez me parezca un héroe, ni muchísimo menos, pero tampoco lo era el protagonista de la serie, basado en un personaje real, Nick Wasicsko, que llegó a ser alcalde de la ciudad de Yonkers y que, al igual que Sánchez, fue pasto de la máquina de picar carne que es un partido político de masas. Sánchez, a diferencia de Wasicsko, no llegó a tocar poder institucional alguno, pero ambos eran personajes anodinos dentro de sus partidos, con cierto atractivo físico, que fueron utilizados en un momento dado para ser candidatos y, sin solución de continuidad, defenestrados por los mismos que los auparon.

Sánchez no me parece un personaje digno de defensa. No se ha mostrado audaz más que cuando el filo de la navaja empezaba a rascarle y asomaba un hilito de sangre en su cuello. Contemporizó tanto que al final se vio arrasado por un régimen que, desgraciadamente, a día de hoy sigue manejado por personajes tan siniestros como Felipe González. El pánico cerval del sistema del 78 a que Podemos toque poder llevó a Sánchez a pactar con la derecha de C's y después tratar de presionar a la izquierda de Podemos, en lugar de hacerlo al revés como la lógica, la aritmética y el propio corazón de la izquierda hubieran pedido. Se plegó también al discurso de que no se podía siquiera hablar con nacionalistas catalanes o vascos mientras el PP nos hacía tragar como si tal cosa que Ana Pastor fuera nombrada presidenta del Congreso con los votos de esos mismos nacionalistas catalanes y vascos. Parece que estuvo a punto de plegarse también al discurso que le exigía la abstención frente a Rajoy en segunda votación de investidura pero ahí hubo un viraje y se salió del guión. A partir de ese momento, Sánchez se convierte en una interferencia para el sistema. Empiezan a aparecer editoriales en El País que lo destrozan (el historial de editoriales golpistas en El País, tanto de consumo interno como para las aún consideradas por el diario como provincias de Ultramar, es ya largo), los tertulianos de la peor derecha mediática empiezan a descubrir su amor por Felipe González y Susana Díaz y empieza a crearse ese clásico en España: la unanimidad de los medios, el rodillo cuando algo no les gusta y consideran que hay que acabar con ello (en ese sentido, los medios españoles son un órgano más del régimen, el único, podríamos decir, que aún funciona bien). Lo utilizan con Podemos cada vez que hay elecciones y no han dudado en utilizarlo con Sánchez. El miércoles 28 de septiembre, Felipe González es entrevistado en la Ser y dicha entrevista actúa como silbato de ultrasonidos para que grupillos de perritos falderos actúen por la tarde a las órdenes del capo. Adiós, Pedro Sánchez. Ya no nos gustas y el cuerpo nos pedía hacerte otro tamayazo. Esa misma tarde-noche, Felipe González desde Chile (ya sabemos de él que prefiere el Chile pinochetista a la Venezuela de Maduro) responde a los periodistas entre risas que él no es Dios. Escena truculenta y diálogo que suena a advertencia para aquellos que hemos intentado tumbar este régimen y no hemos podido, ahí sigue Felipe con sus gafas de sol, sus amigos contrabandistas y sus fosas comunes para pararnos los pies. Por la tarde en La Sexta y por la noche en 13TV entrevistan a Corcuera. A Corcuera! Y pide encarecidamente que se deje gobernar a Rajoy y defiende a Rita Barberá. Así estamos en España en 2016.

Lo que sucede en el PSOE tiene dos vertientes. Una es fundamental y es la crisis de la socialdemocracia en Europa que se hunde en sus propias contradicciones, empeñada en decir que gobierna para la gente mientras ejecuta escrupulosamente políticas dictadas por la troika. Lo vimos con Blair en Reino Unido, lo vemos en Francia cuando el gobierno Valls aprueba una reforma laboral basada en la española del PP, lo vemos con el PASOK griego, quizá el más próximo al PSOE en cuanto a su descomposición. Frente a ello, las clases populares, que se ven desprotegidas, abandonan esos partidos socialdemócratas y se refugian en otras opciones: en la mayoría de países europeos esas opciones están pasando por la extrema derecha: Francia, Holanda, Alemania, Hungría... Sólo España ofrece un modelo diferente, muy probablemente por la ruptura que supuso el 15M. Somos el único país donde la alternativa política a un sistema que está diseñado por y para los intereses financieros se ha articulado a través de un partido de izquierda. En eso seguimos siendo un ejemplo a seguir. Muchos estamos frustrados por no haber podido hacer más frente a este sistema podrido y nos frustramos más cada noche electoral cuando vemos que una mayoría social sigue votando a criminales. Pero tener 5 millones de votos y 71 diputados con un partido de izquierda alternativa es histórico y me consta que muchas izquierdas europeas nos miran con envidia y esperanza. Podemos fue un rayo de luz no sólo para mucha gente en España sino también en Europa: nos miraban en Reino Unido, en Francia, en Italia... Hoy todo parece algo más oscuro, pero no desperdiciemos lo que tenemos.

La segunda vertiente de lo que le sucede al PSOE es interna. El partido se está convirtiendo en un partido regional de Andalucía y Extremadura. Una especie de Convergencia i Unió del sur de España. Pero intentan seguir actuando como un partido estatal de mayorías. Un partido que gobernó Euskadi y ha llegado a tener la hegemonía en el poder local catalán (y a veces también en el autonómico) hoy es irrelevante en ambos territorios. Como el PP. Porque ambos tienen exactamente el mismo discurso en cuanto a la cuestión territorial. El PP se ha dado cuenta de que puede gobernar España sin Euskadi y Cataluña. El PSOE no puede. Y no se da cuenta. Susana Díaz está convencida de que se presentará a las generales y sacará un resultado como el de Felipe en el 82. Muy probablemente quedaría por debajo de los 85 de Sánchez. El PSOE se ha ido tanto a la derecha que ha perdido contacto, en primer lugar, con su propia militancia y, en segundo lugar, con el propio país. No entiende España, ni las desigualdades brutales que han surgido desde 2011 ni la necesidad de una nueva articulación territorial. 

El espectáculo al que estamos asistiendo estos días con el affaire Sánchez no se trata de una lucha por el poder en el PSOE. Si Sánchez hubiera dejado gobernar a Rajoy, hoy seguiría siendo secretario general y los barones sonreirían y le harían la pelota sin rubor. Se trata de la lucha por la gestación de una gran coalición neoliberal en España al servicio de la troika. Algo, por tanto, histórico. De ahí el lío mediático y el histerismo de tantos que la llevan anhelando hace meses. Está siendo un parto difícil pero parece que la criatura, aún con fórceps golpista (un método de alumbramiento que en España es muy utilizado), está saliendo. No hay un nervio social que pueda imperdirlo por el momento, así que Felipe y compañía siguen haciendo y deshaciendo a su antojo, despreciando al pueblo y sirviendo como mayordomos millonarios a sus amos banqueros, como siempre ha hecho la España oficial frente a una España popular que raras veces se ha alejado del "vivan las caenas".

Muchas cosas han pasado desde 2011. Muchas frustraciones y alguna que otra alegría. Pero cinco años no es nada en un ciclo histórico de cambio de época como el que vivimos. Sólo unas pocas cosas de las que estamos viendo quedarán en los libros de historia. Una será el 15M. El 28 de septiembre de 2016 será otra. Los dos lados del péndulo. Robespierre y Napoleón. Pero nos quedan muchas cosas por ver, llegarán más lentas de lo que querríamos muchos, pero llegarán.

martes, 19 de junio de 2012

Mis predicciones

1. Rescate duro a España en pocos días.
2. La troika saca a Rajoy del gobierno a lo Berlusconi.
3. Gobierno de unidad nacional
4. Aznar o Felipe, presidente del Gobierno
5. Duran i Lleida, ministro (diría que de Familia, pero quizá me pillo mucho los dedos)
6. Recortes duros y generalizados.
7. Los ciudadanos tragan

Para que no digáis que no me mojo. Todo por escrito. Ahora os dejo con mi maestro en esto de las predicciones, mi guía, mi gurú, el gran Sandro Rey.

lunes, 11 de junio de 2012

Spain: Two realities, one problem


Finally, last Saturday the Eurogroup decided to rescue Spanish banks with up to 100,000 million euros, in what will be the fourth European rescue since the crisis erupted in 2008. The news was announced on Saturday by Luis de Guindos, Spanish Minister of Finance. Prime Minister Mariano Rajoy, whose attendance was required from the four corners of twitter since the moment the news broke, did not attend. He would not appear until following day, Sunday morning, to announce that in fact Spain had not been rescued, but granted with a special credit line for the battered Spanish banking system, and would not have any compensation at macroeconomic level, that is loan conditionality was limited to bank restructuring. He also added that at no time felt pressured by the other partners of the Union and that if someone had pressed, that was himself.

The Spanish political establishment is used since 1978, when democratic Constitution was approved, to construct a tailored reality when they don't like the real one. So they did by building a whole mythic discourse on the role of the monarchy in the advent of democracy in the country and the vital role of King Juan Carlos to abort the coup of February 23, 1981. Gradually, Spaniards are finding out by foreign media as Der Spiegel, that the end of President Suárez government did not seem such a bad idea for the King, and thus coincided with the coup objectives. Similarly, after the attacks of March 11, 2004 in Madrid, the country's government maintained an official speech in which he stated these attacks were committed by the terrorist group ETA, sending communications to the Spanish embassies abroad in order to corroborate this version and while the vast majority of foreign media pointed to Islamist from the same afternoon of March 11.

It's nothing new, then, that in Spain reality is blatantly manipulated by political class, mainly monopolized by PP and PSOE (and their servile media), at all costs to stay in power. It is an established practice to which enormous public budget funds are allocated if necessary, as they have an important target: keeping the alternance between these two parties ad eternum. What is new in Spain is that we have suffered a bailout by the EU and the IMF for the first time in our history. Rajoy's appearance, denying the obvious, shows a whole way of understanding politics rooted in the nineteenth century. Today, Spanish president thinks that what he says will stay here in Spain and it will not be spread to the rest of Europe. This is the level Spanish politics moves on. Consequence of all that: today, German Minister of Finance, Wolfgang Schäuble, has denied the Spanish president by stating that indeed there will be offsets for Spain, and European Commission has warned that credit will stop if objectives are breached.

After the press conference of Sunday, President Rajoy flew to Poland to watch the game between Spain and Italy of European Championships. Yo can see him below enjoying the moment.  


The same night, and meanwhile Time magazine published this article on its website mocking the "Rajoy's nominalismos", right-wing newspaper La Razon announced its front page for the next day, in which a goalkeeper defends Spanish shield by "clearing" bailout:



These are the journalistic standards of "official" press in Spain. Currently there are no left oriented newspapers, not even center-left. El Pais, the "Transition newspaper", is lately busy extolling the virtues of the King, even excusing his hunting trip to Botswana, and Sunday it published an editorial by selling the rescue as "a triumph of the EU".

If I would have to imagine a parallel reality for Mr. Rajoy, why not tell the citizens that our beaches will be soon visited by Mitch Buchannon or C.J. Parker, which finally will rescue us with an eternal mouth-to-mouth without asking anything in return? It would be the same farce, but much more summery.

Let me say goodbye with this old 50's Spanish film. It seems it's a long time, but for me it seems like yesterday!


miércoles, 30 de mayo de 2012

Polí(tica) de guardería

Vean detenidamente este vídeo. En él, Alfredo Pérez Rubalcaba se acaba de dar cuenta de que una compañera de su partido ha filtrado una información a la prensa y claro, tiene que echarla, semejante atentado de transparencia informativa debe ser castigado. Cuando Eduardo Madina, que hace el papel del pelota interesado, que sabe muy bien al lado de quién debe sentarse para llegar a ser alguien en su partido, le pregunta quién ha sido la chivata, Alfredo responde con la media sonrisa del jefe que lo sabe todo, del que ya está de vuelta cuando hace mucho tiempo que el resto aún va, "Maru". Madina se relame ante el secretito que le acaba de pasar su jefe, qué gustazo saborear el poder de cerca. Está aprendiendo. Para rematar la conversación hace leña del árbol caído y pregunta "¿la vas a echar?". Alfredo sonríe y asiente.

Esta es la puerta de atrás de esa clase política española que cuando está bajo los focos y ante las cámaras sólo dice naderías y eufemismos que cada día que pasa se hacen más insoportables. Este es el modus operandi de los dos partidos mayoritarios que se turnan en el poder en España (recuerden otro momento histórico del PP, el del famoso hijoputa al que Esperanza Aguirre dejó sin asiento en Caja Madrid). Políticos pueriles, ambiciosos y vengativos, qué buenas cualidades para un servidor público.

¿Aún hay alguien que se extraña de que no haya comisión de investigación sobre Bankia?

sábado, 19 de mayo de 2012

El gobierno de concentración, salida de emergencia de la Transición

Mucho se ha escrito de aquel 23 de febrero de 1981 y también de los meses previos, en los que los continuos atentados de ETA, la presión de los militares y un Gobierno cada vez más debilitado por la soledad de Suárez hicieron que empezara a prosperar en el entorno de Zarzuela una idea que el rey no veía con malos ojos: el establecimiento de un gobierno de concentración nacional dirigido por una "personalidad relevante". En los planes de conspiradores derechistas esta personalidad no era otra que el general Armada, que quedaría cómodamente depositado en el poder después de la asonada, contando con Felipe González, Manuel Fraga o Santiago Carrillo entre sus ministros. Muchos autores refrendan esta versión, así como la connivencia de la Casa Real con esta componenda, en aras de dos mantras que se han repetido hasta la saciedad desde la Transición: la estabilidad y la unidad del Estado. Sin embargo, cuando el rey se vio sobrepasado por el folklore de un guardia civil dando tiros y cargándose el estuco del Congreso, se echó atrás y apareció en televisión oponiéndose al golpe, eso sí, seis horas después del mismo.

Ese gobierno de unidad nacional no parece, pues, una solución no prevista por el aparato transicional (si se me permite el concepto) que construyó este chiringuito, por aquellos padres de la patria que aún hoy nos enseñan a todos los inmaduros ciudadanos en qué consiste la democracia y cuáles son los límites de nuestros derechos. Pues bien, 34 años después del nacimiento de nuestra Carta Magna y en medio de una crisis económica que devora gobiernos cuando dejan de serle útiles, El País publica con fecha 17 de mayo de 2012 este editorial, donde recomienda establecer un gran pacto de Estado (otro concepto falsamente prestigiado desde las cloacas del establishment) entre PSOE y PP, de forma que ambos aparquen sus diferencias y se pongan a trabajar juntos en beneficio del país. El 16 de mayo, Rubalcaba ya había ofrecido ese mismo pacto al PP.

En los códigos que se nos han ido trasmitiendo desde la muerte de Franco a los "demócratas" hay uno que goza de un especial prestigio entre la ciudadanía: el que afirma que, en condiciones de especial dificultad, los dos partidos que llevan 30 años turnándose en el poder deben olvidar sus cuitas y trabajar juntos. Interesa al poder político seguir vendiendo que cada uno de esos partidos representa a cada una de las cacareadas "dos Españas" irreconciliables y crear una continua (y profundamente falsa) confrontación entre ellos en temas como la unidad de la patria, la corrupción o la educación para la ciudadanía. Una de las virtudes del movimiento 15M ha sido sacar a la luz aquellos temas donde ambos partidos nunca discuten: tumbar proposiciones de ley sobre dación en pago, prohibir preguntas sobre el rey en el Congreso o arreglar "reformas" financieras con inyecciones millonarias de dinero público, entre otras muchas.

Se nos vende como una solución revolucionaria e inédita en España el supuesto acuerdo entre los dos grandes partidos cuando, de hecho, ese acuerdo ya existe desde hace 30 años, ¿o alguien atisba alguna diferencia entre la política económica del PSOE, con sus reformas constitucionales exprés y sus indultos a banqueros y la actual del PP? Y, por supuesto, dicho gran acuerdo de Estado se destinaría a seguir aplicando con más ahínco y precisión las recetas de BCE y FMI, eso sí, ahora ya sin que exista siquiera la apariencia de una oposición política y con vía libre al poensamiento único.

Desde estas líneas hago dos vaticinios. Uno es que en los próximos meses, y conforme la situación no salga de su estancamiento y la paciencia vaya decayendo incluso entre la siempre optimista derecha española (el optimismo de los amos del cortijo), cada vez se oirán más este tipo de planteamientos en los grandes medios. El otro es que la ciudadanía, lejos de oponerse a semejante aberración, la aplaudirá y acabará implorando a sus disolutos representantes que se unan en un todo. Por fin asistiremos al bautizo de un niño nacido hace 30 años y que no ha dado más que alegrías a sus progenitores: el PPSOE.


lunes, 23 de enero de 2012

De caciques, señoritos y viajes a Santiago

La libertad guiando al pueblo, versión España siglo XXI

Hacía mucho que no escribía en este espacio que tantas veces me ha servido de desahogo desde que lo creé el año pasado. Y es que debo admitir que los resultados electorales del 20N me descorazonaron. No es que esperara un gran vuelco, pero en el fondo deseaba que algún cambio se vislumbrara -de hecho algún cambio se produjo: el bipartidismo reinante en este Reino nuestro perdió más de tres millones de votos, aunque fundamentalmente por la debacle socialista- e hiciera que un candidato como Mariano Rajoy no alcanzara el poder sin haber realizado ni un sólo mérito para ello y mostrando además grandes deficiencias en su oratoria, su carisma y, en general, en su preparación como político destinado a "sacar al país de la crisis".

A este varapalo se sumaron las tres victorias consecutivas de CiU en las tres elecciones realizadas en Cataluña en el último año (autonómicas, locales y generales), después de una política peligrosamente antisocial, clasista y racista que, sin embargo, recibió el apoyo mayoritario de los ciudadanos.

No había duda, España el 20N ratificó en las urnas esa idea-fuerza que se nos viene inoculando en los medios de comunicación y en los discursos políticos del establishment no sólo español, sino mundial: aquella que nos hace culpables de los males que nos aquejan y que defiende que no hay dinero para pagar las abultadas deudas públicas de los países, por lo que hay que recortar urgentemente el gasto público. Cuando en el mismo periódico vemos este tipo de argumentos junto con las jubilaciones millonarias de empresarios del sector financiero y los milmillonarios fraudes fiscales de grandes empresas marca-España, que se afanan por enviar sus dineros a paraísos fiscales, las cosas empezan a no cuadrar. Que en España no hay dinero sólo se lo cree quien no lea esas noticias que aparecen casi semanalmente en los diarios y que nos hablan de beneficios crecientes y extraordinarios en sectores como la venta de obras de arte o de coches de lujo. No es, pues, un problema de falta de dinero, sino de falta de voluntad de recaudarlo allí donde está. Pero de esto ya hemos hablado muchas veces en este blog y no insistiré en ello.

Cada vez estoy más convencido de que la responsabilidad ciudadana es cada vez mayor en esta situación en la que estamos inmersos. ¿Cómo es posible que el PP valenciano, que ha llevado a su comunidad autónoma a la quiebra técnica a base de proyectos faraónicos, carreritas de coches, aeropuertos sin aviones y corrupciones varias, haya recibido el apoyo ciudadano elección tras elección? ¿O que el PPSOE haya recibido en las últimas elecciones más de 17 millones de votos cuando, como ya hemos visto en estos meses, sólo defienden los intereses de las élites y nunca traspasarán las "líneas rojas" que se fijaron allá en nuestra modélica Transición? Una inmensa mayoría de la sociedad está legitimando con sus votos que se les reduzcan salarios y derechos sociales, que la educación de sus hijos empeore y que nuestra sociedad sea cada vez más desigual, todo ello mientras los privilegiados cada vez viven mejor.

Ayer leí un artículo que creo que resume la situación en la que estamos y que me dejó desanimado ante mi país y la sociedad en la que vivo. En él se explicaba como la Xunta de Galicia organizó un viaje a Asturias para jubilados pero, una vez que estos madrugaron y estaban dentro del autobús, les dijeron que no iban a Asturias, sino a Santiago, al homenaje a Manuel Fraga. Lo alucinante es que sólo dos o tres personas se bajaron del autobús, el resto pensó que "ya que se habían dado el madrugón, podían ir a Santiago". Querría pensar que no es una metáfora de la sociedad española, pero desgraciadamente sí lo es: una sociedad mansa, beata y tan acostumbrada al caciquismo que nunca levantará la voz por un verdadero cambio, más allá de una pequeña minoría que siempre será tildada de antisistema, pendenciera o desarrapada. Como los tres que se bajaron del autobús. Así nos va...

sábado, 27 de agosto de 2011

Golpe de Estado inaceptable

Entre estupefacto y profundamente triste estoy asistiendo al cúmulo de acontecimientos que se suceden en este final de legislatura. A las pocas horas de colgar mi anterior entrada sobre los abusos y compadreos en el poder de PSOE y PP, el presidente del Gobierno anunciaba su voluntad de proponer, con el acuerdo del PP, una reforma constitucional para modificar el art. 135 de la Carta Magna, que quedaría redactado como sigue:

“1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.

2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.

Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.

3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados.

5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:

a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.

b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.

c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias."

Ayer viernes, tras una "ardua" negociación de dos días del PPSOE, la iniciativa fue presentada en el registro del Congreso de los Diputados. Fruto de ella, y tras dos semanas de debate en ambas Cámaras, se introducirá en la Constitución una cláusula netamente neoliberal, derivada de una ideología concreta: la que se obsesiona con el gasto público, y abandona siempre el lado de los ingresos, y la que se olvida de que esta crisis no la originaron los Estados sino los bancos. A estos bancos se les prestó dinero (en el mejor de los casos, también se les regaló mucho) a intereses de entre el 0% y el 1%, pero ahora a los Estados como España esos mismos "inversores" les exigen el 6% para prestarles dinero. Lo digo y lo vuelvo a repetir: en España hay grandes fortunas que pueden y deben contribuir a salir de esta crisis (y podían tomar el ejemplo de los grandes empresarios franceses que esta misma semana solicitaron a su gobierno pagar más impuestos para ayudar al país). Y entre ellos también hay delincuentes que mandan su dinero a Suiza para no pagar impuestos en su amada España, mientras se atreven a darnos lecciones de austeridad económica.

Poniendo el énfasis en las restricciones en el déficit y en el pago prioritario de la deuda (ver apartado 3) se resta soberanía al Estado a la hora de decidir qué partidas presupuestarias son prioritarias y se entra en un círculo vicioso de eterno pago de deuda que lastrará al país y a las generaciones futuras por muchos años. El estímulo público a través de la inversión en infraestructuras y otros servicios genera empleo y crecimiento. Con este artículo, se olvida toda política de estímulo para caer en una de austeridad derivada de la absurda imposición de Alemania, cuya canciller Angela Merkel, hace mucho que se convirtió en un cáncer para la Unión Europea. Señora Merkel, para tener una UE como la que Ud. nos propone, deshagamos la UE. La UE se fundó sobre la idea de ser una comunidad solidaria entre sus miembros para favorecer un crecimiento mutuo y armónico. Si cada país va a defender sus intereses (y más concretamente, los de sus bancos), ¿para qué queremos UE?.

Esta misma mañana acabo de enterarme de que Zapatero se reunió con Aznar en Moncloa en el mes de julio "para limar asperezas". Me he quedado petrificado. Petrificado de ver cómo los dos presidentes de Gobierno más mediocres que posiblemente haya dado este país se reúnen para venderlo al mejor postor. Petrificado por la ligereza del vergonzante "socialista" Zapatero y sus ministros a la hora de explicar lo inexplicable: una reforma constitucional anunciada en agosto, negociada en dos días y (presumiblemente) aprobada en un par de semanas.

La Constitución española es fruto de su tiempo, se aprobó en una época convulsa y las presiones que, imagino, debieron existir desde todo tipo de frentes, explican su inconcreción y su falta de valentía en muchos ámbitos. Yo siempre he defendido la necesidad de reformarla en muchos aspectos, empezando por la misma forma política del Estado, pues soy un firme defensor de la idea de una República federal para este país. Sin embargo, no puedo aceptar que, tras más de 30 años oyendo aquello de "no es el momento", "no hay suficiente consenso", "hoy no están alineados Venus y Júpiter", ahora se nos pretenda hacer creer que en dos días se puede aprobar una reforma constitucional crucial para nuestro futuro a espaldas de los ciudadanos.

Somos una democracia joven, pero estos días, en las muchas ocasiones que he tenido de juntarme y hablar con compañer@s ciudadan@s en las plazas de Madrid y Barcelona, he visto que no somos una democracia inmadura. No podemos permitirnos aceptar imposiciones como estas que además nos subestiman como ciudadanos, tratándonos como pobres incapaces que no entienden de economía, al estilo del mejor Luis XIV. Ni estamos en el siglo XVIII ni somos incapaces. Somos ciudadanos en el pleno ejercicio de nuestros derechos políticos y la Constitución, con sus fallos, su olor a ropero viejo y sus bisagras oxidadas, es nuestra, como nuestros son el Congreso de los Diputados, el Senado y el Palacio de la Moncloa.

Sólo el pueblo que ejerce dignamente sus derechos y pelea por ellos es un pueblo respetado. Nadie, y digo bien, nadie, va a otorgarnos derechos por concesión graciosa y, desgraciadamente, hay mucha gente dispuesta a arrebatárnoslos. Ante esto, sólo nos queda nuestra dignidad como ciudadanos y la calle, porque el pueblo no opina, el pueblo decide.

¡Ahora más que nunca, salgamos a la calle el domingo y proclamemos nuestra indignación frente a este espectáculo bochornoso! ¡Solicitemos un referéndum, porque es nuestro derecho ser consultados! No sólo por nosotros. El futuro de las próximas generaciones está en juego.

martes, 23 de agosto de 2011

No he podido evitar durante estos últimos meses una sensación muy desagradable sobre los últimos acontecimientos producidos en España y en el mundo: el PSOE y el PP están de acuerdo en muchas cosas, en demasiadas cosas, y la sensación de compadreo entre ambos para gobernar el país a sus anchas es cada vez más insoportable. Al fin y al cabo, en España sabemos mucho de bipartidismos y turnismos perpetuos en el poder (nuestro siglo XIX fue un ejemplo de ello, y así nos fue...). Ejemplos, varios:


1. No se ha dado mucha publicidad al hecho de que en enero de este año se publicó en el BOE la reforma de la LOREG, según la cual los partidos sin representación parlamentaria sólo podrán presentarse a las elecciones si recogen las firmas equivalentes al 0.1% del censo de cada una de las circunscripciones en las que se presenten, en un plazo de 20 días y sin que ningún ciudadano pueda firmar por más de un partido. Resulta curioso que cuando el nuevo candidato del PSOE habla de nuevas formas de hacer política y acercarse a los ciudadanos, las medidas legislativas apoyadas por su grupo parlamentario vayan justo en el sentido contrario: el de dificultar lo más posible el acceso de esas nuevas formas de ver la política a los órganos del poder legislativo. La propuesta fue apoyada por el PSOE, el PP, CIU y PNV.

2. De las vergonzantes escenas de sumisión del poder civil a la confesión religiosa católica a las que desgraciadamente hemos asistido estos días, llaman especialmente la atención las declaraciones de prohombres del socialismo, como José Blanco, valorando la visita papal en términos económicos y criticando a quienes cuestionan el gasto público de una visita pastoral de un líder religioso en un Estado aconfesional. A él se unió el más católico-apostólico de los socialistas: el señor Francisco Vázquez, que criticó abiertamente la marcha laica convocada para protestar contra la visita papal, por considerarla "una vergüenza para España". Podríamos pensar que son voces aisladas dentro de ese socialismo al que Intereconomía y compañía se empeñan en seguir tildando de marxista, revolucionario y disgregador (háganselo mirar), pero cuando vemos al señor Zapatero acudiendo a la nunciatura a agasajar al pontífice (ni siquiera le recibió en Moncloa, no, que no se moleste su santidad), y a varios de sus ministros en visitas varias de un empalague que provoca arcadas, enseguida se nos quita esa sensación. El PSOE ha estado muy a gusto durante la visita del Papa y así lo ha hecho ver. Dos datos más: primero, la policía nacional, dependiente del Ministerio del Interior y, por tanto, del gobierno socialista-marxista-leninista, ha protagonizado durante toda las JMJ agresiones inadmisibles contra manifestantes pacíficos y periodistas que recuerdan a otros tiempos; segundo, la cobertura del evento por parte de TVE ha rozado (y en muchas ocasiones, alcanzado) lo vergonzante, ocupando algunos días más de medio telediario en informar de noticias tales como "los peregrinos no pudieron comulgar debido a la tormenta", "lipotimias entre los peregrinos" o "las canciones de los peregrinos", informaciones todas de alto valor informativo en una televisión pública.

3. Una de las reivindicaciones del 15M con las que más se está identificando la ciudadanía es la de lograr la dación en pago para los casos de imposibilidad del pago de créditos hipotecarios y, de esta forma, evitar que al hecho de tener que devolver la vivienda hipotecada se una el de tener que seguir pagando al banco por la diferencia entre su tasación inicial y aquella que fue determinada en pública subasta. No es una regulación extraña en el mundo, se aplica en el Reino Unido y EEUU. ¿Adivinan quién tumbó no una, sino dos iniciativas en el Congreso para aprobar esta medida? Pues sí señores, PSOE y PP.

4. Además de haber realizado los mayores recortes sociales producidos en democracia, y que ya conocemos, el PSOE ha sido el artífice de otras medidas que, no por menos conocidas, dejan de ser significativas: supresión del Impuesto sobre el Patrimonio (hoy leo que puede que lo restablezcan antes de las elecciones, en un nuevo gesto de desvergüenza electoralista), aumento del 0,5% al 0,7% de la cantidad que se destina a la Iglesia por aquellos que ponen la "equis" en su casilla del IRPF (recordemos que los creyentes no pagan una cantidad adicional por poner esa equis, sino que es dinero público que deja de gastarse en otras cosas para destinarlo a la Iglesia), ampliación a 60 días del tiempo máximo de permanencia de extranjeros en situación irregular en centros de internamiento de opaco funcionamiento y dudosa legalidad (no tener permiso de residencia es una infracción administrativa, no un delito y, por tanto, nunca debería conllevar una privación de libertad).

Por todo ello, y desde una perspectiva de izquierdas, debemos de empezar a preguntarnos a quién representan estos señores, qué intereses defienden. Al PP ya se le conoce, son los mismos de siempre (tienen hasta los mismos apellidos), pero lo del PSOE es vergonzante. Desgraciadamente, estamos ante un rodillo PPSOE que está de acuerdo en una serie de líneas rojas que nunca traspasarán y que, curiosamente, afectan a los sectores más poderosos de la sociedad. En una de mis primeras entradas critiqué los fallos de nuestra Transición, que fueron muchos. Lo preocupante empieza cuando ves que dos grandes estructuras de poder se han convertido en garantes de esos fallos e intentan hacerlos perpetuos.

Por eso, desde estas líneas animo a votar el 20-N a cualquier partido minoritario que permita que nuevos aires entren en el Congreso. Ahora hay demasiado olor a naftalina y demasiada caspa en el suelo.