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domingo, 1 de mayo de 2016

Votar nunca será una mala noticia

Casi cuatro meses después vuelvo a este blog, después de mi última entrada que mostraba mi decepción con la actuación de la CUP en Cataluña, que se convirtió en muleta para que CDC gobernara de nuevo y pudiera refundarse sin problemas, en lo que fue el primer apuntalamiento exitoso del régimen ante su desmoronamiento que empezó en 2011. 

Sinceramente pensaba, y así se lo contaba por escrito y de palabra a quien tenía la paciencia de escucharme que a nivel estatal iba a pasar exactamente lo mismo, es decir, que si PP y PSOE, como sucedía efectivamente, sumaban mayoría absoluta, no iban a dejar pasar la oportunidad de gobernar juntos, con algún tipo de cambalache, vendiendo de nuevo la moto, apartando a Rajjoy como se apartó Mas, pero juntos. Y, sin embargo, no ha sido así. Y eso me da muchas esperanzas para el futuro.

¿Por qué no ha sido así? Pues creo que la causa fundamental es que si el PSOE hubiera accedido a hacerlo, habría salvado esta legislatiura pero para la siguiente estaría desaparecido, y si desaparece el PSOE, desaparece el régimen porque, como mucha gente ya se ha encargado de observar antes que yo, el PSOE (y no el PP) es el gran vertebrador del régimen del 78. Bien es cierto que ha intentado una gran coalición light con C's, esa importación del Procés catalán, que no sólo ha servido para mantener a flote a CDC sino que ha exportado a toda España una nueva derecha neoliberal y guapérrima. Cataluña es hoy el gran laboratorio de las derechas: no olvidemos que la gobierna una gran coalición neoliberal y que el primer partido de la oposición también es neoliberal. Caso diría que único en Europa. El sueño húmedo de la troika, Vargas Llosa y Esperanza  Aguirre juntos. En Cataluña esto fue posible porque por estos lares hay algo que chuta mucho y que en España ya no: las banderitas. Lo han intentado: la amenaza del "se rompe España" fue leit motiv en la campaña del 20D y lo explotaron y, como digo, C's surge de ahí, pero ni así ha sido suficiente para justificar una gran coalición PPSOE (ni siquiera para apuntalar una coalición PPC's). La banderita no tira para eso.

¿Y por qué digo que tengo ilusiones para el futuro? Porque tras meses leyendo, escuchando y sufriendo la bronca constante de los que ahora se erigen en representantes de aquella generación del 78, que no movió el culo del sofá cuando Tejero se plantó dando tiros en el Congreso (nota: Sampedro, por ejemplo, nunca se erigió en representante de nada y siempre nos acompañó y nos iluminó, por eso a él cada vez se le echa más de menos y a los Azúa, Marías y Muñoz Molinas, más de más. Fin de la nota), por una vez, y a dos días de la disolución de las Cámaras y convocatoria de nuevas elecciones (toquemos madera y que no pase nada, la sombra de Mas es alargada), la izquierda alternativa no ha tragado con las imposiciones de la derecha y, como dice Íñigo Errejón, desempatará el pueblo. Ahora nos tocará oir las quejas de los Marías y Azúas sobre lo caras que son las elecciones, la campaña y el engorro que es volver a votar. Un país que estuvo 40 años sin poder hacerlo y que inyectó 60.000 millones a los bancos sin rechistar, preocupado por gastarse 160 millones en mailings, papeletas y pancartas.

A mí me hace ilusión volver a votar y además me hace ilusión romper también este marco que es puro franquismo (votar es un engorro, el pluralismo es dañino, lo que mola es el pacto...). La política es, per se, confrontación y conflicto. Yo no voté para que mis representantes pactaran, voté para que ganaran. Y si no ganan y hay que pactar, quiero que defiendan mis intereses con firmeza, no que traguen con subidas del salario mínimo de 6 euros al mes, abaratamiento (aún más) del despido y mantenimiento de los desahucios tal cual están ahora. Para eso me da exactamente igual que siga el PP en el gobierno. Así que sí, yo les premio que no hayan tragado por una vez en 40 años, nunca se lo podría penalizar. Y, además, me han regalado otros dos meses de soñar con un país donde el partido más votado no sea una carterva de mafiosos impresentables. A por ellos.

lunes, 11 de junio de 2012

Spain: Two realities, one problem


Finally, last Saturday the Eurogroup decided to rescue Spanish banks with up to 100,000 million euros, in what will be the fourth European rescue since the crisis erupted in 2008. The news was announced on Saturday by Luis de Guindos, Spanish Minister of Finance. Prime Minister Mariano Rajoy, whose attendance was required from the four corners of twitter since the moment the news broke, did not attend. He would not appear until following day, Sunday morning, to announce that in fact Spain had not been rescued, but granted with a special credit line for the battered Spanish banking system, and would not have any compensation at macroeconomic level, that is loan conditionality was limited to bank restructuring. He also added that at no time felt pressured by the other partners of the Union and that if someone had pressed, that was himself.

The Spanish political establishment is used since 1978, when democratic Constitution was approved, to construct a tailored reality when they don't like the real one. So they did by building a whole mythic discourse on the role of the monarchy in the advent of democracy in the country and the vital role of King Juan Carlos to abort the coup of February 23, 1981. Gradually, Spaniards are finding out by foreign media as Der Spiegel, that the end of President Suárez government did not seem such a bad idea for the King, and thus coincided with the coup objectives. Similarly, after the attacks of March 11, 2004 in Madrid, the country's government maintained an official speech in which he stated these attacks were committed by the terrorist group ETA, sending communications to the Spanish embassies abroad in order to corroborate this version and while the vast majority of foreign media pointed to Islamist from the same afternoon of March 11.

It's nothing new, then, that in Spain reality is blatantly manipulated by political class, mainly monopolized by PP and PSOE (and their servile media), at all costs to stay in power. It is an established practice to which enormous public budget funds are allocated if necessary, as they have an important target: keeping the alternance between these two parties ad eternum. What is new in Spain is that we have suffered a bailout by the EU and the IMF for the first time in our history. Rajoy's appearance, denying the obvious, shows a whole way of understanding politics rooted in the nineteenth century. Today, Spanish president thinks that what he says will stay here in Spain and it will not be spread to the rest of Europe. This is the level Spanish politics moves on. Consequence of all that: today, German Minister of Finance, Wolfgang Schäuble, has denied the Spanish president by stating that indeed there will be offsets for Spain, and European Commission has warned that credit will stop if objectives are breached.

After the press conference of Sunday, President Rajoy flew to Poland to watch the game between Spain and Italy of European Championships. Yo can see him below enjoying the moment.  


The same night, and meanwhile Time magazine published this article on its website mocking the "Rajoy's nominalismos", right-wing newspaper La Razon announced its front page for the next day, in which a goalkeeper defends Spanish shield by "clearing" bailout:



These are the journalistic standards of "official" press in Spain. Currently there are no left oriented newspapers, not even center-left. El Pais, the "Transition newspaper", is lately busy extolling the virtues of the King, even excusing his hunting trip to Botswana, and Sunday it published an editorial by selling the rescue as "a triumph of the EU".

If I would have to imagine a parallel reality for Mr. Rajoy, why not tell the citizens that our beaches will be soon visited by Mitch Buchannon or C.J. Parker, which finally will rescue us with an eternal mouth-to-mouth without asking anything in return? It would be the same farce, but much more summery.

Let me say goodbye with this old 50's Spanish film. It seems it's a long time, but for me it seems like yesterday!


sábado, 19 de mayo de 2012

El gobierno de concentración, salida de emergencia de la Transición

Mucho se ha escrito de aquel 23 de febrero de 1981 y también de los meses previos, en los que los continuos atentados de ETA, la presión de los militares y un Gobierno cada vez más debilitado por la soledad de Suárez hicieron que empezara a prosperar en el entorno de Zarzuela una idea que el rey no veía con malos ojos: el establecimiento de un gobierno de concentración nacional dirigido por una "personalidad relevante". En los planes de conspiradores derechistas esta personalidad no era otra que el general Armada, que quedaría cómodamente depositado en el poder después de la asonada, contando con Felipe González, Manuel Fraga o Santiago Carrillo entre sus ministros. Muchos autores refrendan esta versión, así como la connivencia de la Casa Real con esta componenda, en aras de dos mantras que se han repetido hasta la saciedad desde la Transición: la estabilidad y la unidad del Estado. Sin embargo, cuando el rey se vio sobrepasado por el folklore de un guardia civil dando tiros y cargándose el estuco del Congreso, se echó atrás y apareció en televisión oponiéndose al golpe, eso sí, seis horas después del mismo.

Ese gobierno de unidad nacional no parece, pues, una solución no prevista por el aparato transicional (si se me permite el concepto) que construyó este chiringuito, por aquellos padres de la patria que aún hoy nos enseñan a todos los inmaduros ciudadanos en qué consiste la democracia y cuáles son los límites de nuestros derechos. Pues bien, 34 años después del nacimiento de nuestra Carta Magna y en medio de una crisis económica que devora gobiernos cuando dejan de serle útiles, El País publica con fecha 17 de mayo de 2012 este editorial, donde recomienda establecer un gran pacto de Estado (otro concepto falsamente prestigiado desde las cloacas del establishment) entre PSOE y PP, de forma que ambos aparquen sus diferencias y se pongan a trabajar juntos en beneficio del país. El 16 de mayo, Rubalcaba ya había ofrecido ese mismo pacto al PP.

En los códigos que se nos han ido trasmitiendo desde la muerte de Franco a los "demócratas" hay uno que goza de un especial prestigio entre la ciudadanía: el que afirma que, en condiciones de especial dificultad, los dos partidos que llevan 30 años turnándose en el poder deben olvidar sus cuitas y trabajar juntos. Interesa al poder político seguir vendiendo que cada uno de esos partidos representa a cada una de las cacareadas "dos Españas" irreconciliables y crear una continua (y profundamente falsa) confrontación entre ellos en temas como la unidad de la patria, la corrupción o la educación para la ciudadanía. Una de las virtudes del movimiento 15M ha sido sacar a la luz aquellos temas donde ambos partidos nunca discuten: tumbar proposiciones de ley sobre dación en pago, prohibir preguntas sobre el rey en el Congreso o arreglar "reformas" financieras con inyecciones millonarias de dinero público, entre otras muchas.

Se nos vende como una solución revolucionaria e inédita en España el supuesto acuerdo entre los dos grandes partidos cuando, de hecho, ese acuerdo ya existe desde hace 30 años, ¿o alguien atisba alguna diferencia entre la política económica del PSOE, con sus reformas constitucionales exprés y sus indultos a banqueros y la actual del PP? Y, por supuesto, dicho gran acuerdo de Estado se destinaría a seguir aplicando con más ahínco y precisión las recetas de BCE y FMI, eso sí, ahora ya sin que exista siquiera la apariencia de una oposición política y con vía libre al poensamiento único.

Desde estas líneas hago dos vaticinios. Uno es que en los próximos meses, y conforme la situación no salga de su estancamiento y la paciencia vaya decayendo incluso entre la siempre optimista derecha española (el optimismo de los amos del cortijo), cada vez se oirán más este tipo de planteamientos en los grandes medios. El otro es que la ciudadanía, lejos de oponerse a semejante aberración, la aplaudirá y acabará implorando a sus disolutos representantes que se unan en un todo. Por fin asistiremos al bautizo de un niño nacido hace 30 años y que no ha dado más que alegrías a sus progenitores: el PPSOE.


martes, 23 de agosto de 2011

No he podido evitar durante estos últimos meses una sensación muy desagradable sobre los últimos acontecimientos producidos en España y en el mundo: el PSOE y el PP están de acuerdo en muchas cosas, en demasiadas cosas, y la sensación de compadreo entre ambos para gobernar el país a sus anchas es cada vez más insoportable. Al fin y al cabo, en España sabemos mucho de bipartidismos y turnismos perpetuos en el poder (nuestro siglo XIX fue un ejemplo de ello, y así nos fue...). Ejemplos, varios:


1. No se ha dado mucha publicidad al hecho de que en enero de este año se publicó en el BOE la reforma de la LOREG, según la cual los partidos sin representación parlamentaria sólo podrán presentarse a las elecciones si recogen las firmas equivalentes al 0.1% del censo de cada una de las circunscripciones en las que se presenten, en un plazo de 20 días y sin que ningún ciudadano pueda firmar por más de un partido. Resulta curioso que cuando el nuevo candidato del PSOE habla de nuevas formas de hacer política y acercarse a los ciudadanos, las medidas legislativas apoyadas por su grupo parlamentario vayan justo en el sentido contrario: el de dificultar lo más posible el acceso de esas nuevas formas de ver la política a los órganos del poder legislativo. La propuesta fue apoyada por el PSOE, el PP, CIU y PNV.

2. De las vergonzantes escenas de sumisión del poder civil a la confesión religiosa católica a las que desgraciadamente hemos asistido estos días, llaman especialmente la atención las declaraciones de prohombres del socialismo, como José Blanco, valorando la visita papal en términos económicos y criticando a quienes cuestionan el gasto público de una visita pastoral de un líder religioso en un Estado aconfesional. A él se unió el más católico-apostólico de los socialistas: el señor Francisco Vázquez, que criticó abiertamente la marcha laica convocada para protestar contra la visita papal, por considerarla "una vergüenza para España". Podríamos pensar que son voces aisladas dentro de ese socialismo al que Intereconomía y compañía se empeñan en seguir tildando de marxista, revolucionario y disgregador (háganselo mirar), pero cuando vemos al señor Zapatero acudiendo a la nunciatura a agasajar al pontífice (ni siquiera le recibió en Moncloa, no, que no se moleste su santidad), y a varios de sus ministros en visitas varias de un empalague que provoca arcadas, enseguida se nos quita esa sensación. El PSOE ha estado muy a gusto durante la visita del Papa y así lo ha hecho ver. Dos datos más: primero, la policía nacional, dependiente del Ministerio del Interior y, por tanto, del gobierno socialista-marxista-leninista, ha protagonizado durante toda las JMJ agresiones inadmisibles contra manifestantes pacíficos y periodistas que recuerdan a otros tiempos; segundo, la cobertura del evento por parte de TVE ha rozado (y en muchas ocasiones, alcanzado) lo vergonzante, ocupando algunos días más de medio telediario en informar de noticias tales como "los peregrinos no pudieron comulgar debido a la tormenta", "lipotimias entre los peregrinos" o "las canciones de los peregrinos", informaciones todas de alto valor informativo en una televisión pública.

3. Una de las reivindicaciones del 15M con las que más se está identificando la ciudadanía es la de lograr la dación en pago para los casos de imposibilidad del pago de créditos hipotecarios y, de esta forma, evitar que al hecho de tener que devolver la vivienda hipotecada se una el de tener que seguir pagando al banco por la diferencia entre su tasación inicial y aquella que fue determinada en pública subasta. No es una regulación extraña en el mundo, se aplica en el Reino Unido y EEUU. ¿Adivinan quién tumbó no una, sino dos iniciativas en el Congreso para aprobar esta medida? Pues sí señores, PSOE y PP.

4. Además de haber realizado los mayores recortes sociales producidos en democracia, y que ya conocemos, el PSOE ha sido el artífice de otras medidas que, no por menos conocidas, dejan de ser significativas: supresión del Impuesto sobre el Patrimonio (hoy leo que puede que lo restablezcan antes de las elecciones, en un nuevo gesto de desvergüenza electoralista), aumento del 0,5% al 0,7% de la cantidad que se destina a la Iglesia por aquellos que ponen la "equis" en su casilla del IRPF (recordemos que los creyentes no pagan una cantidad adicional por poner esa equis, sino que es dinero público que deja de gastarse en otras cosas para destinarlo a la Iglesia), ampliación a 60 días del tiempo máximo de permanencia de extranjeros en situación irregular en centros de internamiento de opaco funcionamiento y dudosa legalidad (no tener permiso de residencia es una infracción administrativa, no un delito y, por tanto, nunca debería conllevar una privación de libertad).

Por todo ello, y desde una perspectiva de izquierdas, debemos de empezar a preguntarnos a quién representan estos señores, qué intereses defienden. Al PP ya se le conoce, son los mismos de siempre (tienen hasta los mismos apellidos), pero lo del PSOE es vergonzante. Desgraciadamente, estamos ante un rodillo PPSOE que está de acuerdo en una serie de líneas rojas que nunca traspasarán y que, curiosamente, afectan a los sectores más poderosos de la sociedad. En una de mis primeras entradas critiqué los fallos de nuestra Transición, que fueron muchos. Lo preocupante empieza cuando ves que dos grandes estructuras de poder se han convertido en garantes de esos fallos e intentan hacerlos perpetuos.

Por eso, desde estas líneas animo a votar el 20-N a cualquier partido minoritario que permita que nuevos aires entren en el Congreso. Ahora hay demasiado olor a naftalina y demasiada caspa en el suelo.

martes, 21 de junio de 2011

Que treinta años no es nada...

No hay nada que esté siendo más divertido en este lúcido, maravilloso y refrescante mes que la desorientación de todo el establishment español ante un movimiento que no controlan, al que no saben cómo dirigirse y frente al que siguen utilizando léxico y códigos del siglo pasado. Los viejos padres de la patria, que nos vendieron esa Transición lampedusiana en la que todo cambiaba para que todo siguiera igual, han pasado de la condescendencia inicial del “son cuatro gatos” al “¿pero quién es vuestro portavoz?”, pasando por “no tienen objetivos claros” para llegar a "los políticos tenemos que tomar nota de algunas cuestiones" (Sáenz de Santamaría dixit). Genial, ¿no?

No descubro nada nuevo si digo que la Transición española dejó mucho que desear en muchos aspectos, pero desde el principio se nos vendió como un proceso ejemplar, que aparecía en la portada del New York Times, de la mano de un rey Juan Carlos I que daba discursos en el Congreso de Estados Unidos para vender el producto. Más de treinta años después la cosa empieza a chirriar:

- Primer chirrido: Si ya resultaba ridículo el veto informativo y de opinión sobre la familia real y todo lo que la rodeaba (presupuesto incluido), ahora ya rozan lo grotesco las cada vez más usuales salidas de pata de banco del monarca (¿por qué no te callas? a un jefe de Estado en una cumbre internacional, al mejor estilo de los sargentos chusqueros, y las recientes broncas a los periodistas por hablar de su estado de salud) y de su hijo, que si te dedica un minuto de su real tiempo, es sólo para que tengas un minuto de gloria.

- Segundo chirrido: En la Administración de Justicia española actual (sí, a 20 de junio de 2011) aún hay jueces y magistrados que juraron los Principios Generales del Movimiento cuando empezaron a trabajar. Si a esto le unes un sistema de nombramiento para los grandes órganos judiciales del Estado (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo) basado en la propuesta de candidatos por parte de los partidos políticos, nos encontramos con situaciones tan edificantes como que hace unos días tres magistrados presentaran su renuncia en el TC, porque su renovación debería haberse producido seis meses atrás. Por cierto, esos partidos políticos son los mismos que corren prestos a los micrófonos a reclamar respeto a las sacras e intocables instituciones democráticas en cuanto alguien que no conocen se sale del tiesto, faltaría más.

- Tercer chirrido: La Iglesia católica sigue recibiendo en España un trato de favor (más de 6000 millones de euros al año) y unos privilegios (exención de impuestos varios, por citar uno) inexplicables en cualquier país aconfesional. También en el año 2011 tenemos que aguantar que el presidente de las recién formadas Cortes valencianas, señor Juan Cotino, plante un crucifijo en la sesión de investidura y ni un solo diputado se plante, abandone la Cámara o solicite inmediatamente la retirada de un símbolo religioso de un lugar público y, por tanto, de todos.

- Cuarto chirrido: En el no muy edificante pero valioso para extraer alguna enseñanza siglo XIX español, donde las tasas de analfabetismo eran sonrojantes, se estableció un sistema parlamentario basado en el turnismo, según el cual liberales y conservadores se turnaban en el poder mediante elecciones amañadas. Qué gran historia la española, ¿verdad? Yo hace mucho que dejé de reírme del chiste de que el sistema ofrezca como únicas alternativas del señor Zapatero a los señores Rajoy o Rubalcaba.

Llevamos oyendo estos chirridos más de treinta años porque, aunque algunos lo traten de evitar, de vez en cuando las puertas de las habitaciones de la casa se abren y se cierran (y de algunas sale un olor que levantaría a Drácula de la tumba, pero de día). Y los oídos empiezan a doler. Y los argumentos son cada vez más insostenibles.

Lo que se está demostrando todas estas semanas es que, aunque trate de ofrecer una imagen de fortaleza, el sistema es en realidad un castillo de naipes que todos sostenemos con nuestros miedos cotidianos, y que si sumamos cada vez más espíritus, tarde o temprano cambiará, porque le empiezan a faltar argumentos, y los que tiene empiezan a caer por su propio peso. ¿Hasta cuándo piensan que podremos soportar lecciones económicas de un señor como Emilio Botín, procesado ya en demasiadas ocasiones por evasión fiscal? ¿De verdad se creen los responsables de una televisión pública como Telemadrid que es posible manipular a ciudadanos libres emitiendo imágenes de las movilizaciones griegas diciendo que son de Barcelona? ¿Es posible que a día de hoy un periódico como La Razón presente en portada una fotografía burdamente retocada de la movilización del 19J en Madrid?

El sistema capitalista, pese a todos los miedos que imprime en el personal, basados en hipotecas, despidos, desahucios, crisis alimentarias o epidemias varias, es a su vez un sistema profundamente miedoso, porque se sustenta en el humo, en la nada. ¿Qué son sino humo los números que flotan en cualquier bolsa del mundo y que se ponen verdes o rojos dependiendo de lo que ese día le dice Sarkozy al oído a Merkel en la reunión de turno del Consejo Europeo? ¿Qué son sino nada las imposiciones que aparecen en los millones de pantallas de ordenador de los millones de empleados de banca del mundo? ¿Existe ese dinero? Frente a ese éter inestable y que tiembla si un volcán entra en erupción en Islandia o si un pepino contaminado aparece en un restaurante alemán, las movilizaciones y acampadas ciudadanas de estas semanas ofrecen algo contra lo que el sistema no puede luchar: realidad. Y le asusta.

Estamos en el buen camino.